Razas de perro que no saben nadar
Existe la idea de que todos los perros nacen sabiendo nadar. Se le llama incluso «estilo perrito», como si fuera algo automático. No lo es: hay razas enteras cuya anatomía las condena a nadar mal, y algunas que directamente se hunden.
Saber si tu perro está en ese grupo no es una curiosidad. Es la diferencia entre un baño divertido y un susto en el que tienes que meterte tú a sacarlo.
Por qué un perro se hunde: las cuatro razones anatómicas
1. Hocico corto (braquicefalia)
Es el factor más peligroso de todos. Los perros de cara aplastada tienen las vías respiratorias comprimidas y el morro tan corto que, para mantener la nariz fuera del agua, se ven obligados a echar la cabeza hacia atrás.
Y ahí está el problema: al levantar tanto la cabeza, el cuerpo pierde la horizontal y el tren trasero se hunde. El perro pasa de nadar a estar casi vertical, peleando por respirar, y le entra agua por la nariz con muchísima facilidad. Se agotan en un par de minutos.
A eso se suma que muchos braquicéfalos ya respiran con dificultad en seco. El esfuerzo de nadar les dispara la frecuencia respiratoria justo cuando menos margen tienen.
2. Cuerpo largo con patas cortas
Un perro nada empujando con las cuatro patas. Si las patas son cortas y el torso largo y pesado, no hay suficiente superficie de empuje para mantener a flote todo ese cuerpo. Se cansan enseguida y el centro del cuerpo tiende a irse hacia abajo.
3. Torso ancho y musculatura densa con poca grasa
El músculo pesa más que la grasa y flota peor. Los perros muy musculados y de pecho profundo, o los muy delgados sin apenas capa grasa, tienen una flotabilidad natural bajísima. Además, la falta de grasa los deja sin aislamiento: pierden temperatura rápido en agua fría y eso les resta fuerza en minutos.
4. Pelaje largo o doble capa
Un manto denso absorbe una cantidad enorme de agua y se convierte en un lastre. El perro carga con kilos extra que no tenía cuando entró, y en cuanto sale, ese pelo mojado tarda muchísimo en secar y favorece que se enfríe.
Las razas que peor lo pasan en el agua
Braquicéfalas
- Bulldog inglés. El caso extremo: cabeza enorme, torso ancho, patas cortas y hocico mínimo. Es la raza que más se cita en incidentes de ahogamiento en piscinas.
- Bulldog francés. Mismo problema en formato pequeño, y con menos fuerza para compensar.
- Carlino (pug). Vías respiratorias muy comprometidas y poca resistencia.
- Bóxer. Nada mejor que los anteriores, pero se fatiga rápido y no debe hacer esfuerzos largos en agua.
- Shih tzu. Suma hocico corto y pelo largo que absorbe agua.
- Bull terrier y Staffordshire bull terrier. Musculatura muy densa y cabeza pesada.
De cuerpo largo y patas cortas
- Teckel (perro salchicha). Además del problema de flotación, el esfuerzo de nadar mal le carga la espalda, que es justo su punto débil.
- Basset hound. Cuerpo pesadísimo, patas cortas y orejas larguísimas que se le llenan de agua.
- Corgi (galés de Pembroke y Cardigan). Torso robusto sobre patas muy cortas.
Sin grasa que los aísle
- Galgo y whippet. Flotabilidad muy baja y prácticamente cero aislamiento térmico. Algunos nadan bien técnicamente, pero se enfrían muy rápido.
- Razas miniatura (chihuahua, maltés, yorkshire). Aguantan poco el frío, se agotan enseguida y una ola pequeña para ti es enorme para ellos.
Que tu perro no esté en la lista no lo convierte en nadador
Aquí hay un malentendido frecuente. Que una raza pueda nadar no significa que sepa. Un labrador sin experiencia previa puede entrar en pánico igual que cualquier otro. La habilidad se aprende; lo que la anatomía determina es el techo, no el punto de partida.
Y hay factores individuales que pesan más que la raza: la edad (los cachorros no tienen coordinación y los perros mayores se cansan mucho antes de lo que aparentan), el sobrepeso, la artrosis y, sobre todo, las malas experiencias previas.
Qué hacer si tu perro es de los que no nadan
No significa que tenga prohibida el agua. Significa que el agua se gestiona de otra manera:
- Chaleco salvavidas siempre, incluso en la orilla y en la piscina. Con asa de rescate, que es lo que te permite sacarlo de golpe. Aquí tienes cómo elegir bien la talla y qué debe tener un chaleco, porque uno mal ajustado es casi peor que ninguno. Si aún no tienes, el que recomendamos lleva asa de rescate y flotabilidad repartida.
- Agua por la barriga, no más. Muchos perros disfrutan enormemente chapoteando sin necesidad de nadar.
- Nunca sin supervisión directa. Un perro braquicéfalo puede pasar de estar bien a estar en problemas en menos de un minuto.
- Enséñale dónde está la salida. La mayoría de ahogamientos en piscinas no ocurren porque el perro no sepa nadar, sino porque no encuentra la escalera y da vueltas hasta agotarse. Recorre el borde con él y muéstrale la rampa o el escalón varias veces.
- Vigila el golpe de calor, que en braquicéfalos es una urgencia real. Si jadea de forma exagerada, se le pone la lengua muy roja o se tambalea, sácalo del sol y refréscalo de inmediato.
Señales de que hay que sacarlo del agua ya
- Nada casi vertical, con la cabeza muy alta y el trasero hundido.
- Bate solo con las patas delanteras y salpica mucho sin avanzar.
- Tose o resopla intentando expulsar agua.
- Intenta subirse encima de ti o de un flotador.
- Tiene las pupilas dilatadas y la cola metida entre las patas.
Ante cualquiera de estas, se acabó el baño. No hace falta esperar a que vaya a más.
Si tu perro sí tiene el cuerpo para nadar pero nunca lo ha hecho, empieza por aquí: cómo enseñar a nadar a un perro paso a paso.