Qué llevar en la mochila de ruta con tu perro
La mayoría de la gente sale de ruta con su perro llevando una botella de agua y poco más. Funciona hasta el día que no funciona: una almohadilla abierta a seis kilómetros del coche, una garrapata clavada, un golpe de calor a media subida.
Esta es la lista de lo que de verdad merece la pena cargar, ordenada por importancia. No es una lista de tienda: es lo que resuelve problemas reales.
Imprescindible
Agua, y más de la que crees
Calcula unos 100 ml por cada 5 kg de perro y cada hora de marcha, y súbelo en verano. Un perro de 20 kg en una ruta de tres horas necesita cerca de litro y medio solo para él.
Un bebedero plegable de silicona pesa nada y ocupa menos que un puño. Beber de la botella directamente les cuesta y desperdicias medio litro en el intento.
No confíes en charcos ni balsas. El agua estancada en verano puede tener cianobacterias, y una intoxicación por algas es grave y rápida.
Correa aunque vaya suelto
En parques naturales y espacios protegidos suele ser obligatoria, y siempre la vas a necesitar en algún tramo: un cruce con ganado, un sendero estrecho con caída, o un encuentro con otro perro que no viene con buenas intenciones.
Si sales con dos perros, una correa doble con giro de 360 grados evita que las tiras se trencen cada vez que se cruzan, que en un sendero estrecho pasa constantemente.
Bolsas para excrementos
Obligatorio también en el monte, aunque muchos crean que ahí «se degrada solo». No se degrada igual, y en zonas de pasto puede transmitir parásitos al ganado.
Muy recomendable
Botiquín básico
Cabe en una bolsita pequeña y resuelve casi todo lo que pasa en una ruta:
- Gasas estériles y venda autoadhesiva (la que se pega a sí misma, no al pelo).
- Suero fisiológico en monodosis, para limpiar heridas y ojos.
- Clorhexidina como desinfectante. Nada de agua oxigenada ni alcohol.
- Pinza de garrapatas. La de gancho, no las de depilar.
- Pinzas finas para espigas, que en primavera y verano son el problema número uno: se clavan entre los dedos, en la nariz y en las orejas.
- Calcetín o botín de emergencia para cubrir una almohadilla rota y poder llegar al coche.
- Una manta térmica, que pesa 30 gramos.
Comida y algo de azúcar rápido
Un puñado de pienso o unos premios para reponer, y en rutas largas algo de glucosa por si aparece una bajada, sobre todo en perros pequeños y muy delgados.
Toalla pequeña
Para secarlo si se moja, y para envolver hielo o mojarla y ponérsela en ingles y axilas si hay riesgo de golpe de calor.
Según la ruta
Botines para las patas si vas por piedra suelta, roca cortante o si el terreno va a estar muy caliente. Requieren acostumbrarlo antes en casa: la primera vez andan como si llevaran zancos.
Chaleco salvavidas si la ruta cruza ríos, embalses o termina en una cala. Que sepa nadar no basta si hay corriente. Aquí explicamos cómo elegir la talla correcta, y el chaleco que usamos lleva asa de rescate.
Luz o banda reflectante si existe la posibilidad de que se te haga de noche. Un perro oscuro a veinte metros desaparece por completo.
Arnés con asa si hay algún destrepe o tramo donde tengas que ayudarle a subir. Levantar a un perro por el collar le comprime la tráquea.
Lo que la gente lleva y no hace falta
Mochilas de carga para el perro. Están de moda, pero solo tienen sentido en perros adultos, sanos, entrenados y con un peso máximo del 10-15 % del suyo. En un perro sin preparar es una forma de castigarle la espalda.
Comederos rígidos. Ocupan y pesan; el bebedero plegable hace lo mismo.
Cinco juguetes. En ruta no los va a usar. Uno, si acaso, para el descanso.
Antes de salir, dos comprobaciones
Mira la previsión de temperatura, no la de la hora de salida. Si a mediodía va a hacer 30 grados y la ruta tiene tres horas de sol directo, cambia el plan o madruga.
Comprueba la distancia realista para tu perro concreto. Lo tienes en la guía sobre cuántos kilómetros aguanta un perro según raza y edad: el error más común no es olvidarse algo en la mochila, es elegir una ruta demasiado larga.