Cuántos kilómetros puede andar un perro
«Es que el mío anda lo que sea.» Eso lo dice mucha gente, y es precisamente el motivo por el que tantos perros acaban con las almohadillas destrozadas o con una cojera al día siguiente. Un perro no sabe parar: te sigue hasta que ya no puede, porque la motivación de estar contigo pesa más que el cansancio.
Así que el cálculo lo tienes que hacer tú. Aquí va cómo.
La regla de partida: entrenamiento, no raza
La raza marca un techo, pero lo que decide de verdad es el estado físico actual de tu perro. Un labrador sedentario que sale tres veces al día a hacer sus cosas no aguanta 15 kilómetros de montaña por mucho labrador que sea, igual que tú no correrías una media maratón mañana solo por tener buenas piernas.
Un perro adulto sano y con costumbre de salir puede moverse en estas horquillas orientativas:
- Razas pequeñas (chihuahua, yorkshire, maltés): 3-5 km en terreno llano.
- Razas medianas (beagle, cocker, border collie, podenco): 8-15 km, y las de trabajo bastante más si están entrenadas.
- Razas grandes atléticas (pastor alemán, labrador, husky, braco): 15-25 km con entrenamiento previo.
- Razas gigantes (san bernardo, gran danés, mastín): menos de lo que parece, 5-10 km. Su peso les castiga muchísimo las articulaciones.
- Braquicéfalos (bulldog, carlino, bóxer): 2-4 km y evitando el calor. Su problema no son las patas, es respirar.
La edad cambia el cálculo por completo
Cachorros: la regla de los cinco minutos
Es la referencia más usada entre veterinarios y criadores: cinco minutos de paseo por cada mes de edad, una o dos veces al día. Un cachorro de cuatro meses, veinte minutos. De seis meses, media hora.
No es una exageración de precavidos. Las placas de crecimiento de los huesos siguen abiertas hasta los 12-18 meses según el tamaño, y el ejercicio de impacto prolongado antes de que cierren puede dejar problemas articulares para toda la vida. Con las razas grandes y gigantes hay que ser especialmente estricto.
Adultos
Entre el año y medio y los siete u ocho años está el mejor momento. Aquí sí puedes construir fondo progresivamente: sube la distancia un 10 % por semana, no de golpe.
Perros mayores
A partir de los siete años en razas grandes y de los diez en pequeñas, la artrosis empieza a aparecer aunque no la veas. El perro sigue queriendo ir, pero paga el esfuerzo al día siguiente.
Con un perro senior es mejor tres paseos cortos que uno largo, y en terreno blando. Si al levantarse tras la siesta va rígido o le cuesta subir al coche, has pasado de su límite.
Lo que reduce la distancia sin que te des cuenta
El calor. Es el factor número uno. Un perro que hace 12 km en marzo puede tener un problema serio a los 4 km en julio. No sudan como nosotros: se refrigeran jadeando, y eso es mucho menos eficiente.
El desnivel. Mil metros de subida no son «un poco más». Cuenta cada 100 metros de desnivel positivo como un kilómetro extra aproximadamente.
El terreno. Piedra suelta, asfalto caliente y arena castigan muchísimo más que la tierra. La arena de playa, además, cansa el doble.
El sobrepeso. Un perro con cinco kilos de más lleva encima el equivalente a una mochila muy cargada, y sus articulaciones lo notan.
Señales de que hay que dar la vuelta
Estas aparecen antes de que el perro se pare del todo. Aprende a verlas:
- Se queda por detrás de ti cuando normalmente va delante.
- Jadeo muy intenso con la lengua ancha y colgando mucho hacia un lado.
- Se tumba a la sombra en cuanto para, sin que se lo pidas.
- Levanta o lame una pata: mira las almohadillas.
- Deja de responder a su nombre o a estímulos que normalmente le interesan.
- Camina descoordinado o se tambalea. Esto ya es urgencia: sombra, agua y valorar veterinario.
Regla práctica: calcula la vuelta antes de la ida. Si tu perro llega justo al punto más lejano, ya vas mal, porque le queda exactamente el mismo camino de regreso y encima cansado.
Cómo aumentar su fondo sin lesionarlo
- Empieza por la distancia que ya hace sin acusarlo.
- Sube un 10 % por semana, no más.
- Un día de descanso o de paseo suave después de cada salida larga.
- Revisa almohadillas al terminar, siempre.
- Agua cada 20-30 minutos, aunque parezca que no la quiere.
Y antes de meterte en una ruta larga, revisa qué llevar encima: lo tienes en la lista de lo que hay que meter en la mochila cuando sales de ruta con tu perro.